domingo, 6 de mayo de 2012


EL DIRECTOR COMERCIAL Y EL VENDEDOR MULTIGESTOR (4).

El libro introduce el innovador concepto del Vendedor Multigestor, como elemento de mejora del talento en los equipos comerciales y como guía para Directores Comerciales.

Capítulo 3: El Director Comercial en la PYME, cazador de resultados.



La potencia Comercial o capacidad de la empresa para relacionarse con terceros al objeto de transferirles los bienes o servicios producidos, es tan necesaria y consustancial para la supervivencia de la empresa, como lo es el oxígeno que respiramos para el cuerpo humano.

Solo que con una gran diferencia. El oxígeno nos lo da la Naturaleza, todavía sin especial esfuerzo a cambio, mientras que la cifra de negocio de la empresa lo tenemos que transportar en bombonas de oxígeno, constituidas por el número, a veces enorme, de órdenes de pedido logrados en dura competencia en un mercado de oferta.

De ahí que toda la empresa ha de ser vendedora y por tanto, toda la plantilla, desde el Gerente hasta el último peón, tienen que tener presente el objetivo de venta.

Partiendo pues de la base de que: “toda la empresa ha de ser vendedora”, ¿qué es el vendedor?

La respuesta se infiere fácil:

“EL VENDEDOR ES LA PIEZA MAS IMPORTANTE DE LA EMPRESA MODERNA”.



El Director Comercial cazador de resultados:

Para quien dirige equipos Comerciales (Director Comercial, Jefe de Área, etc.), sus propios objetivos y resultados de venta, son la suma de los resultados que obtienen por separado los miembros de su equipo y debe mejorar la calidad vendedora de estos para que mejoren los resultados agregados del conjunto. Tiene que ser pues un cazador de resultados a través de lo que cazan los vendedores de su equipo.

Un Director Comercial debe conseguir que el método prime sobre sobre el arte en el área de las Ventas.

Para optimizar resultados en el área de las Ventas se han de trabajar en profundidad los conceptos de organización, dimensionamiento, productividad y control de las fuerzas de ventas, a fin de conseguir los mejores resultados un año sí y otro, también.

Los métodos comerciales de nuestro entramado empresarial, nos imponen reaccionar rápidamente y organizar las profesiones de la venta, si no queremos perder nuestros mercados.

Las acciones que hemos de gestionar son simples y de efecto inmediato:

·        Acabar con la imagen desvalorizante de La Venta y los Vendedores, reforzando la imagen de la función Ventas. Ha llegado la era del asesoramiento del cliente por parte del Vendedor.

·        Pensar en primer lugar en el cliente. Ellos son los amos del juego. De la era del producto hemos pasado a la época de la oferta personalizada. La prioridad absoluta de todas las empresas debe ser consagrar  su energía y su tiempo a los clientes.

·        Crear y reforzar la fuerza de Ventas. Reforzando las Capacidades y Habilidades de los Vendedores y la revalorizando a los Vendedores veteranos, a fin de que logren pasar de la capacidad inconsciente a la capacidad consciente, en el dominio lúcido de técnicas, métodos y procesos.

·        Aceptar la necesidad de “personalizar” la formación, lo que exige

conocer bien las capacidades y habilidades de cada vendedor por parte del Director Comercial.

Los vendedores y la red comercial suelen ser en general un área claro-oscura en la mayoría de las empresas. Los vendedores están lejos, solitarios, descontrolados y con una carga de connotación peyorativa que sobrepasa lo coloquial, pero son los que de verdad están en el campo de batalla y la dependencia que tiene la organización de ellos es total, para ganar la guerra del mercado y los clientes.

No es fácil disponer de un modelo de relación estimulante y participativa con este disperso colectivo de Vendedores, que incluso puede no solo implicar culturas regionales diferentes, sino también extranjeras, en el caso de la exportación.

En Noviembre de 2007 se presentaron los datos del “Primer Estudio sobre Dirección Comercial y Fuerza de Ventas” realizado dentro del mismo año por Directivos PLUS, con una encuesta realizada entre más de 10.000 ejecutivos de distintos niveles: presidentes, directores generales y directores comerciales y de marketing de España.

Los resultados son bastante rotundos en ciertos temas.

1.- ¿Cuáles de las siguientes funciones realiza el Director Comercial de tu

Empresa? Señala las tres más importantes para ti. Respuestas:

Coordinar, controlar y motivar el equipo de ventas: 67% de las respuestas.

Desarrollar estrategias para alcanzar los objetivos: 65%

Planificar objetivos de venta: 57%

Detectar oportunidades de negocios: 34%

Controlar la realización y resultados de las acciones: 29%

Realizar seguimiento y fidelización de clientes: 18%

Responsabilizarse de la negociación de grandes cuentas: 17%

Diseñar estrategias de marketing: 12%

Fijar política de precios: 11%

Mantener vigilada a la competencia: 7%

 Otras Funciones: 4%

2.- ¿Cuáles de las siguientes características definen mejor el perfil del

Director Comercial de tu empresa? Señala los tres más importantes para ti.

Habilidad persuasora y de negociación: 50%

Visión estratégica: 50%

Ser empático y tener aptitudes de liderazgo: 48%

Orientación al cliente interno/externo: 39%

Ser creativo para desarrollar acciones de ventas: 32%

Anticipar cambios y tendencias del mercado: 31%

Flexibilidad mental de criterios: 23%

Ser innovador y tener un pensamiento creativo: 22%

Tolerancia a la presión: 21%

Otras características: 4%

3.- ¿Crees que ha variado la función del Director Comercial actual con

respecto al modelo tradicional?

Sí:  86%

No: 14%

4.- ¿Cuáles son los desafíos que plantea el S XXI?

4.1.- Globalización:

El siglo XXI plantea una serie de retos al Director Comercial, los cambios son constantes y repentinos, y plantean que la consecución de objetivos se dé en plazos de tiempo muy cortos; el mercado es cada vez más competitivo, más global, y están surgiendo oportunidades de negocio en los países emergentes BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y MIST (Mejico, Indonesia, Sudeste asiático y Turquía) , antes llamados del tercer mundo, con culturas diferentes, que requieren un vendedor avezado e informado.

El perfil del nuevo consumidor mundial también es el de una persona muy informada (o sobre informada), descreída y que pone en tela de juicio las formas tradicionales de venta y de compra.

Se impone la necesidad de equipos multidisciplinares y multiculturales que tengan visión de futuro y capacidad de adaptación a los cambios.

4.2.- Internet y las nuevas tecnologías:

Internet plantea una serie de nuevos retos con la introducción de formas diferentes de comercializar, una nueva alternativa de transmitir el mensaje. La empresa tiende a agregar una parte virtual donde la "visita" se sustituye por negociaciones online. La Red permite analizar a la competencia y hacer estudios de mercado, coordinar la fuerza de ventas, entre otras.

En este contexto, el DC debe ser consciente de la innovación que esto supone y debe estar preparado para afrontarlo; capacidad de reacción para adaptarse a tiempo a los cambios repentinos; flexibilidad mental y debe conocer los canales, las tecnologías y estar informado de sus múltiples posibilidades.

No sólo Internet plantea un desafío a los DC, sino también los avances tecnológicos y la innovación informática, ya que permiten acceder a software que implican una solución para afrontar las necesidades que surgieron. Para ello se requiere estar al tanto de las nuevas tecnologías que pueden contribuir a incrementar tanto las ventas en sí, como los canales de transmisión del mensaje. Un DC debe conocer esos canales a través de los cuales puede cerrar una venta y adaptarse a ellos. Poseer más conocimientos de la IT, no solo del sector, sino de los externos también (para realizar el b2b), utilizar muy bien las herramientas de CRM para poder anticiparse a los hechos y utilizar, diseñar y planificar muy bien las campañas. Una formación permanente para adaptarse a las nuevas tecnologías.

4.3. Competencia cada vez más diversificada y preparada:

En este mundo globalizado, las fronteras se vuelven difusas, la competencia se ha internacionalizado, los clientes se volatilizan; se han abierto los mercados con la introducción de los países emergentes, que además están superpoblados. Hay un exceso de competencia y la agresividad de las campañas hacen que los clientes no sean fieles a casi nada.

Existe concentración de recursos en macro-empresas y también la conformación de cadenas de compra que se extienden por todo el territorio nacional y que se vuelven internacionales.

Esto supone un gran desafío de cara a prever los objetivos comerciales, ya que se vuelven cada vez más agresivos. Pero lejos de convertirse en obstáculos para la venta, estos retos se convierten en retos que conllevan oportunidades.

El crecimiento de la venta en Internet y el incremento de las redes comerciales son otro claro ejemplo de esto.

5.- El factor humano es una de las principales preocupaciones del DC:

5.1. Gestión del personal:

Los DC encuestados han mencionado entre las principales preocupaciones del sector.

Tener un equipo de trabajo constantemente motivado.

Plantean la dificultad de encontrar personal cualificado para ventas.

La gestión del talento de sus subordinados así como evitar la movilidad laboral y retener el equipo de ventas con talento.

Es importante la adaptación y la gestión de equipos comerciales desde un prisma de unidad de grupo y desarrollo de las competencias de sus integrantes.

La tecnología hace más cómodo el trabajo y a veces se obvia la necesidad tan importante del contacto humano.

5.2. Gestión de las propias aptitudes personales:

Saber analizar la situación, dirigir al equipo hacia objetivos marcados por la empresa y saber delegar en buenos profesionales, haciendo el seguimiento oportuno.

Poseer cualidades de liderazgo y un estilo de gestión basado en la flexibilidad.

Debido al nivel de estrés y al incremento de flujo de trabajadores entre empresas, los directores comerciales deben afianzar su posición, no solo de líder, sino de punto de apoyo de los equipos comerciales.

5.3. Propuesta:

Es necesaria mayor formación que información.

Más talento emocional que conocimientos.

Experiencia que teoría.

Gestión de personas que gestión de equipos.

Los equipos son pluridisciplinares y requiere estar preparado para ello.

Ser un líder referente y motivador.

Gestión de las propias aptitudes personales:

Saber analizar la situación, dirigir al equipo hacia objetivos marcados por la empresa y saber delegar en buenos profesionales, haciendo el seguimiento oportuno.

Poseer cualidades de liderazgo y un estilo de gestión basado en la flexibilidad.

Debido al nivel de estrés y al incremento de flujo de trabajadores entre empresas, los directores comerciales deben afianzar su posición, no solo de líder, sino de punto de apoyo de los equipos comerciales.

5.4. Otros de los planteamientos de cara al siglo XXI:

Estrechamiento de los vínculos entre los departamentos de marketing y comercial a través de una mayor comunicación. Acercarse a los clientes (marketing) y adaptarse a sus necesidades (comercial). Colaboración estrecha con Marketing en la identificación de nuevos mercados y en la implementación de nuevas ofertas de mayor valor para los clientes.

El cliente está cada vez más especializado y exigente. La competencia se ha incrementado. El DC requiere anticiparse a los nichos de un mercado cada vez más cambiante, y adecuar la oferta a las necesidades de cultura.

6.- Cualidades psicológicas y formales que debe tener el Director Comercial:

Gran agilidad mental, empatía, capacidad de adaptación a los cambios, mayor dinamismo, cultura y conocimiento de idiomas.



Deben ser visionarios, competitivos, saber detectar oportunidades de negocios, ser capaces de estar en estado de alerta permanente y ser tolerantes a la alta presión competitiva.

Estar formado en nuevas tecnologías, marketing, economía e informado sobre la actualidad económica nacional e internacional.

Tener mayor conocimiento empresarial y no únicamente comercial.

Tener vocación por las ventas y apasionamiento por su trabajo.

Desarrollar una visión estratégica y periférica.

Debe ser una persona enfocada hacia las Ventas y el Marketing al mismo tiempo.

Ser innovador.

Debe ser un gran administrador de los recursos de la empresa para obtener los objetivos marcados.

Debe estar preparado para multiplicar sus funciones.

Saber retener al personal.

La mutación vertiginosa y continuada de los mercados, obliga a la empresa a cambiarse de la misma manera y a la misma velocidad y el DC tiene que estar preparado para ello. Entre sus cualidades destaca una alta capacidad de análisis.

Dar una atención personalizada a cada consumidor con la dificultad que ello conlleva y la especialización que eso requiere.

Aspirar a la excelencia del servicio.

Debe saber cómo llegar al corazón y a la emoción del consumidor.



7.- Los retos de cara al siglo XXI:

La clave está en diferenciarse, en crear ese "valor añadido" que te hace especial y lograr transmitirlo a tus clientes.

Para afrontar esta perspectiva se requiere un Director Comercial que se adecue al mundo globalizado, con mayor conocimiento de las personas que interactúan en las relaciones internas y externas, que sea innovador y tolerante al cambio.

Que sepa crear, planificar y anticiparse al devenir de los acontecimientos y a las necesidades de los cada vez más exigentes consumidores.

Ser un líder cada vez más creativo y flexible que sepa retener al los diferentes clientes y personalizar el trato.

Algunos proponen que la idea no está en competir por los mismos mercados sino que el desafío está en crear unos nuevos.

Los mercados son cada vez más abiertos, la competencia se vislumbra brutal.

Se requieren habilidades sociales y comunicativas, dominio de la cultura del ámbito en el que se desarrolla la actividad, no sólo técnico sino también cultural.





8.- Cuándo contratas personal comercial para tu equipo de trabajo, ¿cuál es el perfil que prefieres?



Se desprende de las respuestas que se busca para el personal del área comercial: estabilidad y permanencia en el puesto.

Se colocan por encima de los conocimientos técnicos y la formación universitaria, las aptitudes personales como el carisma, la empatía, la simpatía, el apasionamiento por el trabajo, entre otras.

Para ocupar estos puestos se buscan cada vez más mujeres y personas maduras, mayores de 30 años, casadas y con hijos.

La juventud ha sido una característica menos valorada para este tipo de puestos de trabajo.

Algunos ejemplos:

“Busco personas entre 30 y 50 años de edad, con formación universitaria, casado y con hijos, vehículo propio y disponibilidad para desplazarse, experiencia mínima de 1 año, se valora experiencia dentro del sector”.

“Mujer, madura emocionalmente y formada, mayor de 35 años, estudios medios o superiores”.

“Hombre maduro con responsabilidades familiares y estabilidad emocional.

“Dotes de organización para trabajar sólo”.

“Persona que tenga entre 40-50 años, con experiencia, presencia y formación”.

“Dotes comerciales, cartera de contactos, conocimiento profundo del sector. Casado, con hijos y experiencia”.

“Experiencia contrastada, seriedad en su carrera profesional, trabajo en equipo, mujer, con cargas familiares y mayor de 27 años”.

“Prefiero personas con experiencia en el sector del producto y de las ventas, con una gran capacidad de convencimiento, con una edad comprendida entre los 30 - 45 años”.

“Habilidad persuasora y de negociación, por el tipo de negocio se valora una buena formación técnica, pero creo que lo primero que busco ahora es que "caiga bien", lo tengo comprobado, los comerciales mas simpáticos venden mas, aunque su formación no sea la idónea al sector”.

“Que su persona transmita los valores de mi empresa. Profesionalmente Ambicioso, Motivador, Trabajador, Flexible, Intuitivo”.



8.1. Resumen de respuestas sobre características personales:



Que les guste vender y tengan su propia cartera de clientes.

Comercial consultor con conocimientos del sector y que se apasione por su trabajo.

Que sean positivos y se adapten al equipo de trabajo.

Dinámico, proactivos, creativos y comprometidos.

Tenaces, activos, resolutivos y cumplidores.

Persona empáticas y humildes tanto hacia el cliente como hacia el equipo interno.

Organizados, responsables y con ganas de trabajar y mejorar.

Ambiciosos.



8.2. Formación:

ü Licenciados con aptitudes comerciales.

ü Dotes apropiadas al puesto comercial.

ü Para Junior y Sénior, jóvenes sin experiencia, pero con grandes dotes comerciales y de interlocución.

ü Para Key Account  Manager, con experiencia comercial de más de 5 años y gestores de grandes cuentas.

ü Conocimiento de idiomas.

ü Personal técnico con conocimientos de marketing.

ü Buena presencia y profesionalidad.

ü Que posea capacidad de adaptación tanto a las circunstancias del mercado, como del entorno laboral.

ü Personas creativas con mucha inteligencia emocional.

ü Personas con habilidades comunicativas, empáticas, con aptitudes a las relaciones personales, experiencia en ventas.



9.- En caso de que Marketing y Ventas sean independientes, ¿cuáles son los inconvenientes que provoca?





9.1. Falta de comunicación:



La escasa comunicación o el impedimento en los vínculos dentro de la empresa entre ambas direcciones, lleva a que los Directores de ambos departamentos tengan la percepción de estar descoordinados, con disfunciones entre las personas integrantes de los equipos, competitividad negativa entre ellos, conflictos presupuestarios y de competencias. Estrategias no siempre alineadas; falta de unidad, criterios dispares para plantear el mensaje y los objetivos.

Divergencia de criterios: Los criterios distintos provocados por una especialización y una perspectiva diferentes de entender el mismo proceso, generan confrontación en los puntos de vista.

Los encuestados manifestaron que algunas acciones que se planifican desde el departamento de Marketing provocan una carga de trabajo para el equipo de ventas, en ocasiones de difícil transmisión, con lo que la convicción en la acción es mínima.

Divergencia de intereses: El conflicto entre ambos departamentos equivale al conflicto entre lo táctico y lo estratégico.

“El departamento de marketing produce productos y servicios diseñados para clientes que no existen en la calle. Campañas promocionales y publicitarias que no llegan al cliente”, describen.

Plantean que perciben descoordinación entre los objetivos de venta, intereses y realidades.

Compartir visión y modelo de negocio es lo difícil, requiere una habilidad extra de DG para alinear a todos y la burocratización interna genera menos acción y eficacia real.

Descoordinación de intereses: Posible falta de líneas convergentes en las estrategias. Una dirección General que no coordina ambos departamentos o que no protege a la Dirección Comercial, que tienen mucho peso específico a la hora de tomar decisiones en acciones de ventas, ya que es quien tiene contacto con el cliente.

Las ventas se cuantifican directamente y las estrategias de marketing se desarrollan más en el tiempo.

Algunos opinan que no genera inconvenientes:

“Creo que no debe haber inconvenientes siempre que ambos departamentos estén sincronizados y trabajen en equipo, un departamento necesita del otro para subsistir, son complementarios”.

Qué se deben hacer propuestas a compartir.

La dirección Comercial debe estar por encima jerárquicamente, si no, no hay complementariedad. Hay que delimitar bien las parcelas para evitar encontronazos entre las diferentes áreas. Tener claros los objetivos de cada departamento. Debe haber planificación y coordinación: definir una estrategia y trabajar conjuntamente para conseguirla.

El feedback de la gente que está con los clientes es fundamental.

El área de marketing debe escuchar siempre a los clientes y en la mayoría de los casos la vía es el vendedor.

Para evitar la falta de comunicación, esta área debe estar al servicio de la política comercial, pero no suplantarla sino apoyarla.

Deben ser compatibles porque ambas hacen aportes fundamentales.

El Director de Marketing debería persuadir al Director Comercial de todas las estrategias de comercialización que se hacen. A la vez, debería escuchar al Director Comercial porque es quien tiene el conocimiento de primera mano de lo que necesita el cliente.



Todo esto supone una gran fotografía de la realidad de los Directores Comerciales de las empresas españolas, según el estudio citado de Directivos PLUS de Noviembre 2007.







Resumiendo, en este estudio se citan muchas “habilidades sicosociales” y muchas “capacidades técnicas” que han  de poseer los Directores Comerciales y los Vendedores, que aunque sí están abundantemente contenidas en las “materias técnicas sobre capacidades” de las Escuelas de Negocios o la Universidad, se quedan cortas en el terreno de las Habilidades o comportamientos.



Recordemos que:



CAPACIDAD: es el conjunto de conocimientos que componen el saber de una persona y hacen que alguien esté teóricamente capacitado para hacer algo concreto.

HABILIDAD: es la suma de capacidad y actitud, reconocida en un individuo por que la manifiesta en su comportamiento habitual.

Entonces, ¿qué, cómo y dónde las han de adquirir? ¿Cómo lograr y cazar altos resultados en las señaladas funciones y  características personales del Director Comercial de la PYME?



A continuación iremos mostrando un itinerario válido, a partir de que el propio Director Comercial sepa comportarse como un verdadero Vendedor Multigestor. 

sábado, 5 de mayo de 2012


EL DIRECTOR COMERCIAL Y EL VENDEDOR MULTIGESTOR (3).

El libro introduce el innovador concepto del Vendedor Multigestor, como elemento de mejora del talento en los equipos comerciales y como guía para Directores Comerciales.


Capítulo 2: La Ley de la Productividad Comercial de Nik Saldu y el Principio del Deshielo.



Ante este desequilibrio, el concepto de VENDEDOR MULTIGESTOR (V.M.), es una aportación adicional a la actividad profesional de la Venta la cual se encuentra bastante desreglada, dispersa e infravalorada y cuyo experto dominio no es tan fácil como piensan los que lo ignoran.

El concepto de Vendedor Multigestor (V.M.) que desarrollaremos más adelante, aporta un filtro al autoengaño por el que a veces llamamos excelencia a la mediocridad.

En su punto de partida, nos vamos a apoyar en dos ideas prácticas, una LEY y en un PRINCIPIO y que son:

LA LEY DE LA PRODUCTIVIDAD COMERCIAL DE NIK SALDU:

SIEMPRE VENDEN MÁS 10 VENDEDORES “BUENOS” QUE 20 VENDEDORES “MEDIOCRES”.

Y cuya estrategia consecuente, nos dice que el secreto está en tratar a los vendedores como “capital humano” y no solamente  como “mano de obra”.

EL PRINCIPIO DEL DESHIELO:

“EN LAS EMPRESAS, AL IGUAL QUE EN EL HIELO FLOTANTE, HAY MÁS PROBLEMAS SUMERGIDOS QUE A LA VISTA.

CUANDO SE AVANZA EN UNIDADES DE ANÁLISIS CADA VEZ MÁS PEQUEÑAS, SE DESMONTA LA LEY DE LAS GRANDES CIFRAS, SEGÚN LA CUAL, CUANTO MAYOR ES LA AGREGACIÓN, MÁS SE DISIMULA LA VERDAD, PUES LOS SUPERÁVITS SE COMPENSAN CON LOS DÉFICITS”.

Y cuya estrategia consecuente, nos dice que no deje que su empresa se mantenga helada. Inyéctele calor para analizarla y mejorarla en sus “unidades más pequeñas”.



El concepto de Vendedor Multigestor (V.M.)a base de reducir los argumentos a lo esencial, quiere ser una sugerencia para las organizaciones innovadoras, cuyas claves se basen en el aprendizaje permanente, la generación de ideas y el desarrollo del talento en la organización, que están en una búsqueda permanente de pensamiento creativo, también para las funciones de Ventas.

viernes, 4 de mayo de 2012

EL DIRECTOR COMERCIAL Y EL VENDEDOR MULTIGESTOR (2),






Capítulo 1: La Función Comercial en la Pyme, una moneda de dos caras: Marketing y Ventas.



Hoy día, estando en la era del Capital Humano, ¿podemos desarrollar el talento y la energía en la Función Comercial de la PYME?

La Función Comercial es una moneda que, como tal, tiene dos caras: Marketing y Ventas y ambas van juntas por la vida de los negocios.

La materia prima que tiene que modelar y transformar un Director General y también un Director Comercial, es la persona humana.

Hoy día se habla de que la empresa no está formada de recursos humanos sino de CAPITAL HUMANO. La afirmación anterior adquiere toda su fuerza cuando hablamos de los Vendedores y de su necesaria Recapitalización permanente.

También adquiere una fuerza similar cuando hablamos del personal de Marketing.

Como el contenido de las tareas y habilidades del personal de Marketing, están profusamente tratadas  en todo tipo de libros, cursos, escuelas de negocios y universidades, no nos vamos a extender aquí en dichos contenidos.

Pero es muy importante que el personal de Marketing sepa lo que es Vender y entender muy bien a los Vendedores. Esto mejorará mucho la empatía del personal de ambos departamentos y la sinergia entre ellos.

Sostenemos por tanto, que lo que a continuación vamos a exponer, no solo es bueno para los Vendedores sino que también lo es, para el personal de Marketing, que quedará muy enriquecido en su propio Capital Humano.

¿Cuál es el factor diferencial entre dos Vendedores que con el mismo catálogo, productos, precios, mercado potencial, competidores, etc., obtienen resultados muy dispares?

El factor clave está en la forma de trabajar de las diferentes personas y esta forma de trabajar depende de sus capacidades y habilidades personales.

No nos vamos a preguntar “por qué” somos Vendedores,  sino “para qué” queremos ser Vendedores, y cómo tenemos que re conexionar permanentemente, nuestra persona Humana con nuestra persona Vendedora.

Todas las personas deben tomar conciencia de los factores clave necesarios para conseguir cambios a mayor escala. También la persona Vendedora.

Pero no pensemos en una”supersolución”  que erradique los obstáculos en un instante.

Lo importante está en la sencillez de las soluciones y saber que, el día que lo intentemos, siempre tendremos la posibilidad de conseguirlas.

Lo mágico es levantarnos por la mañana y seguir luchando a través de un buen itinerario.

Iremos definiendo poco a poco la arquitectura de esa persona vendedora, mediante unas explicaciones técnicas pero sencillas, para delimitar un análisis de procesos críticos y la adquisición de procesos y herramientas, que nos permitan aplicar, a lo largo de nuestras vidas profesionales, una “gestión ajustada”, un Lean Management personal, a nuestros equipos humanos de Ventas.

La alta tasa de desempleo actual refleja un fuerte desacomodo de habilidades, en donde, por una parte, las empresas buscan trabajadores altamente cualificados, mientras que, por otra parte, la oferta está compuesta por individuos poco cualificados: unos por ser todavía demasiado inexpertos e inmaduros, y otros por estar deformados en lugar de formados, por haber estado sometidos, durante años,  a una experiencia rutinaria poco enriquecedora.

Hay que mantener una elevada capacidad de innovación, que es el eje rector del crecimiento económico; un tercio de las ventas empresariales provienen de productos con menos de cinco años de antigüedad en el mercado. El producto nuevo de hoy, es viejo la semana que viene.

Hay que trabajar en la sociedad del conocimiento. Plantear innovaciones. Hemos de ir en la línea de la flexibilidad adaptativa de las empresas y avanzar en el concepto de productividad, que es hacer más con menos.

No se puede salir de la crisis por simple reducción del gasto, sino generando actividad y productividad nuevas. 

La resistencia al cambio es un obstáculo natural y humano, pero no deja de ser un obstáculo que nos dificulta el logro de nuestros intereses.

Conviene tomar conciencia de ella y suprimir y hacer suprimir el uso de frases como las siguientes, porque son capaces de anular toda sugerencia constructiva:

Ø Es demasiado tarde para eso.

Ø Es demasiado pronto para eso.

Ø ¡Pero bueno, ese no es nuestro problema!

Ø Esto no encaja en nuestro sector.

Ø Entonces, es preciso formar un comité para que lo estudie.

Ø ¡Este no es nuestro trabajo!

Ø Esto no nos aportará nada.

Ø Esto representará aún más trabajo.

Ø Esto no es posible.

Ø Esto no está previsto en el presupuesto.

Ø En teoría puede ser, pero en la práctica no funcionará nunca.

Ø Imposible. No está en la biblia de nuestra empresa.

Ø La dirección jamás aceptará esta idea.

Ø Los sindicatos protestarán.

Ø ¡No vayamos tan rápidos!

Ø ¡No! Es contrario al reglamento.

Ø ¡No! No funcionará.

Ø Nuestro personal no lo aceptará de ninguna manera.

Ø Aún no estamos maduros para esto.

Ø Somos una empresa demasiado pequeña. O demasiado grande.

Ø Esto ya se ha probado antes.

Ø No disponemos de personal para esto.

Ø Se trabaja así desde hace 20 años, ¿es una buena prueba, no?

Ø Primero lo pensaremos y luego veremos que ocurre.

Ø Sí, claro, pero quizás no sea posible.

Ø Usted no comprende en absoluto nuestro problema.

Ya lo sabemos todos: “si sigues haciendo lo que siempre has hecho, obtendrás lo que siempre has obtenido y más entumecido te vas quedando.”

La gestión de la empresa en tiempos de cambio no es tarea fácil. Nunca lo ha sido.

El desarrollo constante, implica un aprendizaje continuo en la organización: adoptar mejores estructuras y procesos, y responder con mayor rapidez a los cambios del mercado.

El desarrollo constante colisiona, sin embargo, con los procedimientos tradicionales de la gestión empresarial que son muy respetables, ya que toda organización precisa de una estructura que mantenga su estabilidad, de lo contrario se derrumbará ante el primer obstáculo. Tales estructuras organizativas son importantes y no deben ser desdeñadas.

Y ¿cómo interactuar si, por definición, las personas se resisten al cambio, a “cualquier” cambio?

Hay que admitir que la resistencia ante el cambio, conlleva siempre algo positivo, porque, sin una estructura, cierta estabilidad y procedimientos repetibles, una organización no puede llegar a ser buena en nada.

Es preciso, pues, encontrar un equilibrio entre estabilidad y desarrollo, haciendo que nuestra empresa sea homeostática, que es la característica de un sistema que absorbe el cambio manteniendo el equilibrio, pero en la que lo importante es el cambio y no la inmovilidad.

Ello significa que, aunque la estructura de la empresa permanezca estable, las personas dentro de ella pueden, y deben, seguir aprendiendo.

Parte de la estructura que mantiene estable a la compañía, la forman precisamente las propias personas y la manera sensata en que estas reaccionan.

Las compañías tienden a reclutar a aquellos aspirantes que mejor encajan en la cultura y el carácter establecido, así como la forma prestablecida de hacer las cosas en su seno.

Hay un sentimiento de comodidad implícito en mantener y desarrollar los viejos conjuntos de valores organizacionales, lo cual significa que las decisiones basadas en el aprendizaje y en el cambio tienen todas las probabilidades de sentar mal, de entrada, a los directivos y al personal más veterano.

Se corre el riesgo de que una nueva estrategia de toma de decisiones, sea sistemáticamente canalizada a través de los viejos circuitos de análisis, lo que  significa que, cuando una decisión sienta mal a unos pocos veteranos, puede que sea buena, y cuando sienta bien a muchos veteranos, probablemente sea mala. Aquí no nos vale la simple democracia de las matemáticas. Necesitamos cualificar a las mayorías.

Pero,… ¿quién dijo que iba a ser fácil?

¿Qué podemos hacer?

Parece que no hay solución.

Cuanto más intentas cambiar y adaptar, más se resiste el sistema.

Sin embargo, una organización que aprende es aquella que crea las condiciones para que sus miembros puedan aprender.

La respuesta consiste en “cambiar en los niveles adecuados”.

Para conseguir cambiar “en el ámbito de la organización”, el aprendizaje tiene que producirse “en el ámbito individual”.

Durante años la formación ha tenido el formato académico de “café para todos”. Es decir, conocimientos de tipo promedio para mejorar, solo en parte y según el nivel de cada cual, las capacidades personales de cada uno.

 El formato de hoy tiene la forma de píldoras de formación personalizada, similar a un tratamiento terapéutico individual, que son reflexiones de refuerzo para mejorar las buenas prácticas de un profesional concreto con nombre y apellidos.

Probablemente, la función más importante como directivo consiste en permitir que eso suceda tanto con uno mismo como con las personas sobre las que uno ejerce influencia y tienen responsabilidades, ya que las personas acostumbradas al viejo sistema, se vuelven cínicas ante los cambios y los objetivos que se persiguen con ellos.

En el mundo de las ventas, también cambian las cosas con mucha rapidez, lo que obliga a irse adaptando a las nuevas circunstancias, a las nuevas técnicas, a los nuevos estilos y en definitiva estar a la altura o superar a nuestros competidores.

Pero este ponerse a la altura, no siempre es fácil, siempre nos “falta tiempo” para la preparación o el reciclaje, máxime cuando el principio que aplicamos a los Vendedores es: “menos cuentos y más cuentas, que tenemos prisa”.

El estrés, que es simplemente agobio, se produce cuando intentamos alcanzar objetivos superiores a nuestras posibilidades. 

Luego si debemos lograr objetivos superiores y no nos conviene trabajar agobiados, no hay más salida que reforzar el potencial de cada uno.

Nuestra sociedad es muy exigente y nos tiene sumergidos en el agobio continuo.

Tampoco se libran del estrés y del agobio los Vendedores.

VENDER, es una profesión prestigiosa y estimulante, la más bonita del mundo para algunos, que requiere una notable habilidad, para la cual hay que ser, en primer lugar apto, como para desempeñar cualquier profesión difícil, y en segundo lugar, formarse continuamente para mejorar el  dominio de la profesión.

Hay quién piensa que el profesional de la Venta nace, que no se hace, como un gran pintor o como un gran músico. Pero al igual que éstos, además de tener unas cualidades básicas y la pasión por la tarea, el profesional de la Venta de hoy necesita estar, en mayor medida que otros, preparado para el ejercicio de su profesión que trabaja en la vanguardia.

El entrenamiento de una fuerza de ventas es similar al de un deportista. La actualización del conjunto de conocimientos debe ser constante. El trabajo en los métodos de venta no se detiene jamás. Es el precio que hay que pagar por preservar e incluso regenerar el capital humano de la empresa.

Entre las monedas que contiene la bolsa de todo negocio, hay una moneda, que se llama la FUNCIÓN COMERCIAL, y que mide una gran parte del valor de la empresa, cuyas dos lados inseparables son el Marketing y las Ventas.

Uno de dichos lados, es la “cara”, que representa algo amable, y el otro lado es la “cruz”, que representa el sufrimiento.

Es un permanente dilema identificar cuál es cuál, pero en la mayoría de las PYMES, la cara más amable, es casi siempre el Marketing, y la cruz del sufrimiento, es casi siempre Ventas, por aquello de “menos cuentos y más cuentas, que tenemos prisa”, y porque las Ventas son la locomotora que, si no tira, deja quietos al resto de los vagones del tren, por fantásticos que estos sean.

De toda la colección de textos pedagógicos que hay sobre ambas disciplinas, el Marketing se lleva la mayor parte de la literatura y dedicación existente, y las Ventas una parte mucho menor.

Ello, entre otras posibles causas, probablemente se deba a que hay menos autores expertos en Ventas y a que su objeto teórico-científico, sea mucho menos gratificante y espectacular que el enorme campo teórico que abre el Marketing.

Igualmente se da esta diferencia en los congresos y acciones formativas sobre ambos temas, tanto en el mundo académico como en la Universidad.

jueves, 3 de mayo de 2012

EL DIRECTO COMERCIAL Y EL VENDEDOR MULTIGESTOR (1)

Este es un nuevo trabajo de Juan Mari Iraola que por su longitud adopta la forma de libro. Lo vamos a ir presentando en forma de capítulos.

El libro introduce el innovador concepto del Vendedor Multigestor como elemento de mejora del talento de los equipos comerciales y guía para Directores Comerciales.
Su contenido se desarrolla siguierndo el siguiente
                                                          INDICE:
1ª Parte: El Director Comercial.(pág. 8)
Capítulo 1:   La función comercial en la Pyme, una moneda de dos caras: marketing y ventas.(pág. 9)
Capítulo 2:   La ley de productividad comercial de Nik Saldu y el principio del deshielo.(pág.16)
Capítulo 3:   El Director Comercial en la PYME, cazador de resultados.(pág.18)
Capítulo 4:   La ecuación de subsistencia: navegar por encima del Umbral de Rentabilidad.(pág.31)
Capítulo 5:   ¿Se concibe un Director de Orquesta que no sepa solfeo?(pág 34)
Capítulo 6:   Los tipos de venta condicionan la tarea del Director Comercial.(pág 37)
Capítulo 7:   La Inteligencia Contextual del Director Comercial.(pág 45)
 2ª Parte: El Vendedor Multigestor.(pág 52)
Capítulo 8:   El Vendedor Multigestor Director de sí mismo.(pág 53)
Capítulo 9:   La rueda del vender y el decálogo del Vendedor Multigestor.(pág 63)
Capítulo 10: Las seis Habilidades del Vendedor Multigestor.(pág 67)
Capítulo 11: La Inteligencia Emocional del Vendedor Multigestor.(pág 76)
Capítulo 12: El Vendedor Multigestor agente interno de innovación y competitividad.(pág 84)
Capítulo 13: El back-office comercial y el apoyo al Vendedor Multigestor.(pág 90)
Capítulo 14: La neurociencia y el Vendedor Multigestor.(pág 99)
Capítulo 15: El crecimiento del Vendedor Multigestor.(pág 110)
Capítulo 16: Inventario de Técnicas, Métodos y Procesos de mejora de las Habilidades del Vendedor Multigestor.(pág 116)
3ª Parte: Diagnósticos y apoyos.(pág 123)
Capítulo 17: La Auditoria de Marketing y Ventas.(pág 124)
Capítulo 18: El mentoring comercial y el sales coaching. (pág 134)
 Capítulo 19: Conclusiones.(pág 139)
Bibliografía.(pág 141)
INTRODUCCION
 Para el Director Comercial de la Pyme, la Misión, que es la razón de ser de la empresa, la Visión, que es a dónde se quiere llegar y los Objetivos, que son los resultados perseguidos, devienen en la práctica, en una única formulación con mayúsculas:  ¡FACTURAR! 
Facturar, implacablemente, hoy y mañana también.
Para conseguirlo la función del Director Comercial es la de saber crear un espacio donde los Vendedores se superen a sí mismos. Un enorme reto.
El presente trabajo, es una reflexión ordenada e innovadora para clarificar  la oferta anárquica de formación comercial, a la que están sometidas las empresas,  a base de jornadas de cursos, seminarios y similares, concebidos con la mejor intención, casi todos con una orientación de interés promedio o “café para todos”, cuando cada persona y cada disfunción comercial, necesitan un tratamiento  terapéutico propio y con sus píldoras adecuadas.
Todos queremos ser ese líder perfecto, sin fallos, del que se habla en los libros de gestión, y aunque conseguirlo sea una utopía, siempre merecerá la pena emprender, en cada ocasión fallida, un itinerario bien direccionado sobre el que avancemos más rápido o más lejos. Además vivimos con el paradigma de aprender a lo largo de la vida.
Este trabajo, dirigido a, Directores Comerciales y de Marketing  (también a  Directores Generales), a Formadores de Vendedores y a Vendedores,  pretende reunir a un grupo de directivos que necesitan:
-          Aliviar su soledad.
-          Serenar los nervios.
-          Rebajar el sentimiento de culpa.
-          Justificar sus acciones.
-          Mejorar la creatividad.
-          Recargar pilas
-          Afrontar desafíos.
-          Distanciarse de la depresión.
Un Director Comercial tiene un problema si alguno de sus Vendedores le dice cosas como las siguientes:
-          “lo he intentado todo”
-          “no puedo cambiar nada”
-          “se me está yendo de las manos”
-          “lo que hago no sirve para nada”
y  si ambos, Director y Vendedor, se refugian en la Isla de la Resignación, el problema se multiplica.
“Cuando avanzar resulta duro, el duro sigue avanzando”. Duro, en el sentido de entrenado para resistir cualquier tipo de adversidades.
Si damos por perdido nuestro poder de influenciar como directivos, nuestra vida profesional pierde mucho de su sentido.
Sospechamos que hemos de cambiar algunas cosas, pero ¿Cuáles? Y sobre todo ¿Cómo?
Si se quiere mejorar se debe estar dispuesto a cuestionarlo todo.
Todos somos eternamente prisioneros de nuestros pensamientos. Es inevitable. Pero ampliemos las paredes de nuestra celda para sentirnos más cómodos.
El presente trabajo sobre el Director Comercial y el Vendedor Multigestor, es un esquema ordenado que muestra las posibles respuestas para responder a las dos preguntas anteriores, dentro del marco de los recursos de una Pyme.
Este trabajo, no es un Mapamundi, que una de Universidad o Escuela de Negocios enseña a manejar a los alumnos de Marketing, con miles de itinerarios posibles, sino que  es un mapa Territorial localizado, dentro del cual una Pyme encuentra  el 95% de sus itinerarios posibles. Su meta es proporcionar una base desde la cual comenzar un proceso, para llegar a convertirse en un buen Director Comercial  y en un buen Vendedor Multigestor, sin perderse por itinerarios dudosos.
 En Zarauz, febrero 2.012
 Juan Mari Iraola

viernes, 19 de agosto de 2011

Alarma, socorro, SOS.


El honrado ciudadano de a pie está alarmado. Se pregunta con estupor qué es lo está pasando. No entiende muy bien lo que se esconde detrás de la jerga de las palabras macroeconómicas: la subasta de deuda soberana, la caída de la bolsa, la burbuja inmobiliaria, el déficit autonómico o del estado, que las farmacias no cobran de la administración, que a los pequeños negocios no se les dan créditos, que nadie sabe decir cómo se reducirá el desempleo, que las pensiones no se sostienen, que aquí qué está pasando y que por qué se está moviendo el suelo. Y siente un gran pesimismo.

La verdad es que no es fácil llegar a entenderlo, pues el tema económico es una madeja muy compleja y muy poco transparente. Además todo se ve según el cristal con el que se mira: rosa, si te pones gafas rosas y azul, si te pones gafas azules. Con lo de las gafas quiero decir, que además de la complejidad y el oscurantismo del tema, hay una batalla ideológica soterrada a la hora de explicar lo sucedido.

Y la batalla ideológica enfrenta a un grupo personas individualistas y mega codiciosas, con otro grupo de personas más razonables, sensatas y solidarias, que aspiran a una mejor vida para todos, a un mayor bienestar, a una mayor seguridad, a una mayor confianza entre todos, a una vida más sostenible para nuestros nietos y sus descendientes.     

En esta batalla está implícita una posición moral, que el capitalismo americano de los últimos 30 años, ha elaborado poco a poco mediante un sofisma, basado en los planteamientos  que Adam Smith hizo en 1776 (hace 235 años).

Un sofisma es un argumento aparentemente verdadero para defender lo falso. Ejemplo: los limones son amarillos, los chinos son amarillos, luego los chinos son limones.

Adam Smith dijo que la búsqueda del “interés individual”, era la mejor forma de asignar los recursos económicos disponibles en un mercado. La llamada ley de la oferta y la demanda que todos entendemos,  mediante la cual, en teoría, se asignan  automáticamente los precios más bajos a los productos del mercado.

El sofisma está en que los mega codiciosos quieren engañar a sus conciencias,  igualando “interés individual” con “codicia”. Adam Smith era un profesor de filosofía moral y nunca dijo que la codicia fuera buena y virtuosa, igual que lo sigue diciendo hoy en día la gente honrada.

El ser humano cuanto más pobre es, más solidario es con los que tienen menos que él, porque sabe cuál es el sufrimiento de la escasez. El ser humano cuánto más rico es, más ansía superar la riqueza de otro más acaudalado que él. Es decir que los pobres juegan al rugby y los ricos juegan al póker, con lo que no hay forma de comparar quién juega mejor, por mucho que todos quieran proclamarse seres humanos “más honrados que el vecino”.

En un magnífico libro muy reciente, de título “CAIDA LIBRE”, Stiglitz, premio Nobel de Economía, nos dice: “La Declaración Universal de los Derechos Humanos contenía derechos tanto de carácter económico como político. […]Muchas personas del Tercer Mundo, pese a ser conscientes de la importancia de los derechos políticos, consideraban que los derechos económicos eran prioritarios. ¿De qué le sirve el derecho a voto a alguien que se está muriendo de hambre? […] Finalmente bajo la administración Bush, EEUU empezó a reconocer la importancia de los derechos económicos, pero este reconocimiento estaba sesgado: lo que reconoció fue el derecho del capital a moverse libremente dentro y fuera de los países, la liberación del mercado de capitales. Otros derechos económicos en los que insistió fueron los derechos de la propiedad intelectual y los de la propiedad en general. Pero ¿Por qué deberían esos derechos de las empresas ser más importantes que los derechos económicos básicos de los individuos, como el derecho de acceso a la salud, a la vivienda y a la educación? […] Estos son los temas básicos a los que la sociedad debe enfrentarse. […] Pero lo que debería quedar claro es que estos temas de derechos no nos vienen dados por Dios. Son construcciones sociales. Podemos pensar en ellos como parte del contrato social que rige nuestra convivencia. […]  Esta crisis ha puesto al descubierto algunas fisuras en nuestra sociedad. […] mientras a los de arriba les ha ido muy bien durante los últimos 30 años, los ingresos de la mayoría de los estadounidenses se han estancado o han bajado. […] Que habrá cambios como resultado de la crisis es indudable. No hay vuelta atrás y no volveremos a estar como antes de la crisis. […]  Los países pobres sencillamente no pueden apoyar a sus empresas de la forma como lo hacen los ricos, y eso altera los riesgos que puedan asumir. Han visto los riesgos de gestionar mal la globalización. […]Hemos visto el peligro. La cuestión es si aprovecharemos la oportunidad para recuperar nuestro sentido de equilibrio entre el mercado y el Estado, entre el individualismo y la comunidad, entre el hombre y la naturaleza, entre los medios y los fines. Ahora tenemos la oportunidad de crear un nuevo sistema financiero que sirva para aquello que los seres humanos necesitan de un sistema financiero; la oportunidad de crear un sistema económico que genere empleos significativos, trabajo decente para todos los que quieran, un sistema en el que la brecha entre los que tienen y los que no tienen se estreche en vez de agrandarse; y, lo más importante de todo, la oportunidad de crear una nueva sociedad en la cual la persona pueda realizar sus aspiraciones y desarrollar todo su potencial, en la que los ciudadanos compartan ideales y valores, en la cual hayamos conseguido una comunidad que trate nuestro planeta con el respeto que sin duda a largo plazo exigirá. Estas son las oportunidades. El peligro real ahora es que no las aprovechemos”.

En su  libro  Stiglitz nos explica la complejidad de lo sucedido y nos dice las “verdades del barquero”,  que ningún político ni banquero nos ha contado hasta ahora, desde que hace tres años entramos en esta crisis, de la que no nos sacarán los que nos han metido en ella tan inmoralmente. Y si no nos lo han contado, han tenido dos razones para ello: o no lo sabían, luego eran unos auténticos incompetentes, o no querían decirlo, luego eran unos hipócritas sin escrúpulos. Y no nos vale queo que defiendan su continuidad e imprescindibilidad, debido a la complejidad y opacidad del sistema financiero y los paraísos fiscales actuales. En ambos casos, estas personas ya no nos sirven ni para la política ni para el sistema financiero venidero.

Tenemos ideales, valores y jóvenes, muchos de ellos indignados con razón. Su mileurismo también ha alimentado los despilfarros del sistema financiero actual.

Tenemos por tanto la hoguera del optimismo encendida para mucho rato. Será costoso y largo, pero, peor no estaremos. El siglo XXI será distinto al siglo pasado, por mucho que les pese a los conservadores asustadizos ante los cambios y a los mega ricos que no pueden gastar sus fortunas ni viviendo más de 100 vidas. Se avecina una nueva moral y un nuevo mundo intelectual, en el que las relaciones inconmovibles y mohosas del siglo pasado han perdido su sentido.

jueves, 21 de julio de 2011

Patas arriba

El mundo está patas arriba.
Hay que ponerlo de nuevo de pie para que pueda seguir andando bien.
Se comenta que hay que "refundar" muchas cosas, p. ej.: el capitalismo, la democracia, la clase política, las religiones, la solidaridad con los hambrientos, el desarrollo sostenible, el respeto con el medio ambiente, los valores humanos solidarios y positivos, la erradicación de los valores negativos que propugnan la corrupción y el abuso sobre el prójimo, las relaciones laborales, la participación real de la persona en sus correspondientes ámbitos colectivos mayores o menores, etc. etc.
Todo ello requerirá una nueva definición de paradigmas y herramientas operativas para el logro de nuevos objetivos, con innovación y creatividad para desprendernos de conservadurismos y temores al cambio.
Un camino largo, pero al fin y al cabo un camino, pues los paradigmas de hace 200 o más años, relativos al capitalismo, la mano invisible de Adam Smith, los mandamientos de las religiones hechos por hombres, los partidos políticos no representativos, los sindicatos, la solidaridad entre personas y pueblos, etc., nos han llevado al callejón sin salida que estamos viviendo hoy y que ya no son capaces de producir el más mínimo avance.
El ser humano- ¿desde hace 3 millones de años?- evoluciona frente a las adversidades. Y ahora también.
Hemos empezado el proceso:
Fase 1.- Reflexionar. Estamos en ello en todos los países y en todas las capas sociales. Algo saldrá de la reflexión de millones de personas.
Fase 2.- Definir los objetivos. En muchos ámbitos los objetivos "humanos" serán socialmente los mismos de siempre, pero habrá que reactualizarlos y redefinirlos.
Fase 3.- Plan de acción. Individual y personal, ya que las magnitudes "macro" solo existen por agregación de las "micro", ya que las "macro"no son una unidad de libre albedrío sino una entelequia matemática prefabricada a posteriori. El avance en el camino es la suma de los miles de pasitos de cada miembro del grupo, siempre en la dirección de avance y no en zig-zag o retroceso.
Fase 4.- Cambiar nuestros comportamientos diarios. No decirnos cada día "hay que" hacer estos o aquello, sino decirnos cada día "hoy que" voy a hacer para cambiar, que pasito voy a dar. ¿En qué ámbitos? En los más próximos y propios, en los de nuestro "día a día" del trabajo, la familia, los amigos, los grupos sociales, etc., cada vez que nos toque comprometernos o responsabilizarnos hasta de lo más nimio.

Empecemos pues por desenredar la madeja y trabajemos cada día con normalidad y compromiso, sin miedo a los cataclismos inesperados. Somos muchos los que respiramos para vivir y no para morir.