sábado, 5 de mayo de 2012


EL DIRECTOR COMERCIAL Y EL VENDEDOR MULTIGESTOR (3).

El libro introduce el innovador concepto del Vendedor Multigestor, como elemento de mejora del talento en los equipos comerciales y como guía para Directores Comerciales.


Capítulo 2: La Ley de la Productividad Comercial de Nik Saldu y el Principio del Deshielo.



Ante este desequilibrio, el concepto de VENDEDOR MULTIGESTOR (V.M.), es una aportación adicional a la actividad profesional de la Venta la cual se encuentra bastante desreglada, dispersa e infravalorada y cuyo experto dominio no es tan fácil como piensan los que lo ignoran.

El concepto de Vendedor Multigestor (V.M.) que desarrollaremos más adelante, aporta un filtro al autoengaño por el que a veces llamamos excelencia a la mediocridad.

En su punto de partida, nos vamos a apoyar en dos ideas prácticas, una LEY y en un PRINCIPIO y que son:

LA LEY DE LA PRODUCTIVIDAD COMERCIAL DE NIK SALDU:

SIEMPRE VENDEN MÁS 10 VENDEDORES “BUENOS” QUE 20 VENDEDORES “MEDIOCRES”.

Y cuya estrategia consecuente, nos dice que el secreto está en tratar a los vendedores como “capital humano” y no solamente  como “mano de obra”.

EL PRINCIPIO DEL DESHIELO:

“EN LAS EMPRESAS, AL IGUAL QUE EN EL HIELO FLOTANTE, HAY MÁS PROBLEMAS SUMERGIDOS QUE A LA VISTA.

CUANDO SE AVANZA EN UNIDADES DE ANÁLISIS CADA VEZ MÁS PEQUEÑAS, SE DESMONTA LA LEY DE LAS GRANDES CIFRAS, SEGÚN LA CUAL, CUANTO MAYOR ES LA AGREGACIÓN, MÁS SE DISIMULA LA VERDAD, PUES LOS SUPERÁVITS SE COMPENSAN CON LOS DÉFICITS”.

Y cuya estrategia consecuente, nos dice que no deje que su empresa se mantenga helada. Inyéctele calor para analizarla y mejorarla en sus “unidades más pequeñas”.



El concepto de Vendedor Multigestor (V.M.)a base de reducir los argumentos a lo esencial, quiere ser una sugerencia para las organizaciones innovadoras, cuyas claves se basen en el aprendizaje permanente, la generación de ideas y el desarrollo del talento en la organización, que están en una búsqueda permanente de pensamiento creativo, también para las funciones de Ventas.

viernes, 4 de mayo de 2012

EL DIRECTOR COMERCIAL Y EL VENDEDOR MULTIGESTOR (2),






Capítulo 1: La Función Comercial en la Pyme, una moneda de dos caras: Marketing y Ventas.



Hoy día, estando en la era del Capital Humano, ¿podemos desarrollar el talento y la energía en la Función Comercial de la PYME?

La Función Comercial es una moneda que, como tal, tiene dos caras: Marketing y Ventas y ambas van juntas por la vida de los negocios.

La materia prima que tiene que modelar y transformar un Director General y también un Director Comercial, es la persona humana.

Hoy día se habla de que la empresa no está formada de recursos humanos sino de CAPITAL HUMANO. La afirmación anterior adquiere toda su fuerza cuando hablamos de los Vendedores y de su necesaria Recapitalización permanente.

También adquiere una fuerza similar cuando hablamos del personal de Marketing.

Como el contenido de las tareas y habilidades del personal de Marketing, están profusamente tratadas  en todo tipo de libros, cursos, escuelas de negocios y universidades, no nos vamos a extender aquí en dichos contenidos.

Pero es muy importante que el personal de Marketing sepa lo que es Vender y entender muy bien a los Vendedores. Esto mejorará mucho la empatía del personal de ambos departamentos y la sinergia entre ellos.

Sostenemos por tanto, que lo que a continuación vamos a exponer, no solo es bueno para los Vendedores sino que también lo es, para el personal de Marketing, que quedará muy enriquecido en su propio Capital Humano.

¿Cuál es el factor diferencial entre dos Vendedores que con el mismo catálogo, productos, precios, mercado potencial, competidores, etc., obtienen resultados muy dispares?

El factor clave está en la forma de trabajar de las diferentes personas y esta forma de trabajar depende de sus capacidades y habilidades personales.

No nos vamos a preguntar “por qué” somos Vendedores,  sino “para qué” queremos ser Vendedores, y cómo tenemos que re conexionar permanentemente, nuestra persona Humana con nuestra persona Vendedora.

Todas las personas deben tomar conciencia de los factores clave necesarios para conseguir cambios a mayor escala. También la persona Vendedora.

Pero no pensemos en una”supersolución”  que erradique los obstáculos en un instante.

Lo importante está en la sencillez de las soluciones y saber que, el día que lo intentemos, siempre tendremos la posibilidad de conseguirlas.

Lo mágico es levantarnos por la mañana y seguir luchando a través de un buen itinerario.

Iremos definiendo poco a poco la arquitectura de esa persona vendedora, mediante unas explicaciones técnicas pero sencillas, para delimitar un análisis de procesos críticos y la adquisición de procesos y herramientas, que nos permitan aplicar, a lo largo de nuestras vidas profesionales, una “gestión ajustada”, un Lean Management personal, a nuestros equipos humanos de Ventas.

La alta tasa de desempleo actual refleja un fuerte desacomodo de habilidades, en donde, por una parte, las empresas buscan trabajadores altamente cualificados, mientras que, por otra parte, la oferta está compuesta por individuos poco cualificados: unos por ser todavía demasiado inexpertos e inmaduros, y otros por estar deformados en lugar de formados, por haber estado sometidos, durante años,  a una experiencia rutinaria poco enriquecedora.

Hay que mantener una elevada capacidad de innovación, que es el eje rector del crecimiento económico; un tercio de las ventas empresariales provienen de productos con menos de cinco años de antigüedad en el mercado. El producto nuevo de hoy, es viejo la semana que viene.

Hay que trabajar en la sociedad del conocimiento. Plantear innovaciones. Hemos de ir en la línea de la flexibilidad adaptativa de las empresas y avanzar en el concepto de productividad, que es hacer más con menos.

No se puede salir de la crisis por simple reducción del gasto, sino generando actividad y productividad nuevas. 

La resistencia al cambio es un obstáculo natural y humano, pero no deja de ser un obstáculo que nos dificulta el logro de nuestros intereses.

Conviene tomar conciencia de ella y suprimir y hacer suprimir el uso de frases como las siguientes, porque son capaces de anular toda sugerencia constructiva:

Ø Es demasiado tarde para eso.

Ø Es demasiado pronto para eso.

Ø ¡Pero bueno, ese no es nuestro problema!

Ø Esto no encaja en nuestro sector.

Ø Entonces, es preciso formar un comité para que lo estudie.

Ø ¡Este no es nuestro trabajo!

Ø Esto no nos aportará nada.

Ø Esto representará aún más trabajo.

Ø Esto no es posible.

Ø Esto no está previsto en el presupuesto.

Ø En teoría puede ser, pero en la práctica no funcionará nunca.

Ø Imposible. No está en la biblia de nuestra empresa.

Ø La dirección jamás aceptará esta idea.

Ø Los sindicatos protestarán.

Ø ¡No vayamos tan rápidos!

Ø ¡No! Es contrario al reglamento.

Ø ¡No! No funcionará.

Ø Nuestro personal no lo aceptará de ninguna manera.

Ø Aún no estamos maduros para esto.

Ø Somos una empresa demasiado pequeña. O demasiado grande.

Ø Esto ya se ha probado antes.

Ø No disponemos de personal para esto.

Ø Se trabaja así desde hace 20 años, ¿es una buena prueba, no?

Ø Primero lo pensaremos y luego veremos que ocurre.

Ø Sí, claro, pero quizás no sea posible.

Ø Usted no comprende en absoluto nuestro problema.

Ya lo sabemos todos: “si sigues haciendo lo que siempre has hecho, obtendrás lo que siempre has obtenido y más entumecido te vas quedando.”

La gestión de la empresa en tiempos de cambio no es tarea fácil. Nunca lo ha sido.

El desarrollo constante, implica un aprendizaje continuo en la organización: adoptar mejores estructuras y procesos, y responder con mayor rapidez a los cambios del mercado.

El desarrollo constante colisiona, sin embargo, con los procedimientos tradicionales de la gestión empresarial que son muy respetables, ya que toda organización precisa de una estructura que mantenga su estabilidad, de lo contrario se derrumbará ante el primer obstáculo. Tales estructuras organizativas son importantes y no deben ser desdeñadas.

Y ¿cómo interactuar si, por definición, las personas se resisten al cambio, a “cualquier” cambio?

Hay que admitir que la resistencia ante el cambio, conlleva siempre algo positivo, porque, sin una estructura, cierta estabilidad y procedimientos repetibles, una organización no puede llegar a ser buena en nada.

Es preciso, pues, encontrar un equilibrio entre estabilidad y desarrollo, haciendo que nuestra empresa sea homeostática, que es la característica de un sistema que absorbe el cambio manteniendo el equilibrio, pero en la que lo importante es el cambio y no la inmovilidad.

Ello significa que, aunque la estructura de la empresa permanezca estable, las personas dentro de ella pueden, y deben, seguir aprendiendo.

Parte de la estructura que mantiene estable a la compañía, la forman precisamente las propias personas y la manera sensata en que estas reaccionan.

Las compañías tienden a reclutar a aquellos aspirantes que mejor encajan en la cultura y el carácter establecido, así como la forma prestablecida de hacer las cosas en su seno.

Hay un sentimiento de comodidad implícito en mantener y desarrollar los viejos conjuntos de valores organizacionales, lo cual significa que las decisiones basadas en el aprendizaje y en el cambio tienen todas las probabilidades de sentar mal, de entrada, a los directivos y al personal más veterano.

Se corre el riesgo de que una nueva estrategia de toma de decisiones, sea sistemáticamente canalizada a través de los viejos circuitos de análisis, lo que  significa que, cuando una decisión sienta mal a unos pocos veteranos, puede que sea buena, y cuando sienta bien a muchos veteranos, probablemente sea mala. Aquí no nos vale la simple democracia de las matemáticas. Necesitamos cualificar a las mayorías.

Pero,… ¿quién dijo que iba a ser fácil?

¿Qué podemos hacer?

Parece que no hay solución.

Cuanto más intentas cambiar y adaptar, más se resiste el sistema.

Sin embargo, una organización que aprende es aquella que crea las condiciones para que sus miembros puedan aprender.

La respuesta consiste en “cambiar en los niveles adecuados”.

Para conseguir cambiar “en el ámbito de la organización”, el aprendizaje tiene que producirse “en el ámbito individual”.

Durante años la formación ha tenido el formato académico de “café para todos”. Es decir, conocimientos de tipo promedio para mejorar, solo en parte y según el nivel de cada cual, las capacidades personales de cada uno.

 El formato de hoy tiene la forma de píldoras de formación personalizada, similar a un tratamiento terapéutico individual, que son reflexiones de refuerzo para mejorar las buenas prácticas de un profesional concreto con nombre y apellidos.

Probablemente, la función más importante como directivo consiste en permitir que eso suceda tanto con uno mismo como con las personas sobre las que uno ejerce influencia y tienen responsabilidades, ya que las personas acostumbradas al viejo sistema, se vuelven cínicas ante los cambios y los objetivos que se persiguen con ellos.

En el mundo de las ventas, también cambian las cosas con mucha rapidez, lo que obliga a irse adaptando a las nuevas circunstancias, a las nuevas técnicas, a los nuevos estilos y en definitiva estar a la altura o superar a nuestros competidores.

Pero este ponerse a la altura, no siempre es fácil, siempre nos “falta tiempo” para la preparación o el reciclaje, máxime cuando el principio que aplicamos a los Vendedores es: “menos cuentos y más cuentas, que tenemos prisa”.

El estrés, que es simplemente agobio, se produce cuando intentamos alcanzar objetivos superiores a nuestras posibilidades. 

Luego si debemos lograr objetivos superiores y no nos conviene trabajar agobiados, no hay más salida que reforzar el potencial de cada uno.

Nuestra sociedad es muy exigente y nos tiene sumergidos en el agobio continuo.

Tampoco se libran del estrés y del agobio los Vendedores.

VENDER, es una profesión prestigiosa y estimulante, la más bonita del mundo para algunos, que requiere una notable habilidad, para la cual hay que ser, en primer lugar apto, como para desempeñar cualquier profesión difícil, y en segundo lugar, formarse continuamente para mejorar el  dominio de la profesión.

Hay quién piensa que el profesional de la Venta nace, que no se hace, como un gran pintor o como un gran músico. Pero al igual que éstos, además de tener unas cualidades básicas y la pasión por la tarea, el profesional de la Venta de hoy necesita estar, en mayor medida que otros, preparado para el ejercicio de su profesión que trabaja en la vanguardia.

El entrenamiento de una fuerza de ventas es similar al de un deportista. La actualización del conjunto de conocimientos debe ser constante. El trabajo en los métodos de venta no se detiene jamás. Es el precio que hay que pagar por preservar e incluso regenerar el capital humano de la empresa.

Entre las monedas que contiene la bolsa de todo negocio, hay una moneda, que se llama la FUNCIÓN COMERCIAL, y que mide una gran parte del valor de la empresa, cuyas dos lados inseparables son el Marketing y las Ventas.

Uno de dichos lados, es la “cara”, que representa algo amable, y el otro lado es la “cruz”, que representa el sufrimiento.

Es un permanente dilema identificar cuál es cuál, pero en la mayoría de las PYMES, la cara más amable, es casi siempre el Marketing, y la cruz del sufrimiento, es casi siempre Ventas, por aquello de “menos cuentos y más cuentas, que tenemos prisa”, y porque las Ventas son la locomotora que, si no tira, deja quietos al resto de los vagones del tren, por fantásticos que estos sean.

De toda la colección de textos pedagógicos que hay sobre ambas disciplinas, el Marketing se lleva la mayor parte de la literatura y dedicación existente, y las Ventas una parte mucho menor.

Ello, entre otras posibles causas, probablemente se deba a que hay menos autores expertos en Ventas y a que su objeto teórico-científico, sea mucho menos gratificante y espectacular que el enorme campo teórico que abre el Marketing.

Igualmente se da esta diferencia en los congresos y acciones formativas sobre ambos temas, tanto en el mundo académico como en la Universidad.

jueves, 3 de mayo de 2012

EL DIRECTO COMERCIAL Y EL VENDEDOR MULTIGESTOR (1)

Este es un nuevo trabajo de Juan Mari Iraola que por su longitud adopta la forma de libro. Lo vamos a ir presentando en forma de capítulos.

El libro introduce el innovador concepto del Vendedor Multigestor como elemento de mejora del talento de los equipos comerciales y guía para Directores Comerciales.
Su contenido se desarrolla siguierndo el siguiente
                                                          INDICE:
1ª Parte: El Director Comercial.(pág. 8)
Capítulo 1:   La función comercial en la Pyme, una moneda de dos caras: marketing y ventas.(pág. 9)
Capítulo 2:   La ley de productividad comercial de Nik Saldu y el principio del deshielo.(pág.16)
Capítulo 3:   El Director Comercial en la PYME, cazador de resultados.(pág.18)
Capítulo 4:   La ecuación de subsistencia: navegar por encima del Umbral de Rentabilidad.(pág.31)
Capítulo 5:   ¿Se concibe un Director de Orquesta que no sepa solfeo?(pág 34)
Capítulo 6:   Los tipos de venta condicionan la tarea del Director Comercial.(pág 37)
Capítulo 7:   La Inteligencia Contextual del Director Comercial.(pág 45)
 2ª Parte: El Vendedor Multigestor.(pág 52)
Capítulo 8:   El Vendedor Multigestor Director de sí mismo.(pág 53)
Capítulo 9:   La rueda del vender y el decálogo del Vendedor Multigestor.(pág 63)
Capítulo 10: Las seis Habilidades del Vendedor Multigestor.(pág 67)
Capítulo 11: La Inteligencia Emocional del Vendedor Multigestor.(pág 76)
Capítulo 12: El Vendedor Multigestor agente interno de innovación y competitividad.(pág 84)
Capítulo 13: El back-office comercial y el apoyo al Vendedor Multigestor.(pág 90)
Capítulo 14: La neurociencia y el Vendedor Multigestor.(pág 99)
Capítulo 15: El crecimiento del Vendedor Multigestor.(pág 110)
Capítulo 16: Inventario de Técnicas, Métodos y Procesos de mejora de las Habilidades del Vendedor Multigestor.(pág 116)
3ª Parte: Diagnósticos y apoyos.(pág 123)
Capítulo 17: La Auditoria de Marketing y Ventas.(pág 124)
Capítulo 18: El mentoring comercial y el sales coaching. (pág 134)
 Capítulo 19: Conclusiones.(pág 139)
Bibliografía.(pág 141)
INTRODUCCION
 Para el Director Comercial de la Pyme, la Misión, que es la razón de ser de la empresa, la Visión, que es a dónde se quiere llegar y los Objetivos, que son los resultados perseguidos, devienen en la práctica, en una única formulación con mayúsculas:  ¡FACTURAR! 
Facturar, implacablemente, hoy y mañana también.
Para conseguirlo la función del Director Comercial es la de saber crear un espacio donde los Vendedores se superen a sí mismos. Un enorme reto.
El presente trabajo, es una reflexión ordenada e innovadora para clarificar  la oferta anárquica de formación comercial, a la que están sometidas las empresas,  a base de jornadas de cursos, seminarios y similares, concebidos con la mejor intención, casi todos con una orientación de interés promedio o “café para todos”, cuando cada persona y cada disfunción comercial, necesitan un tratamiento  terapéutico propio y con sus píldoras adecuadas.
Todos queremos ser ese líder perfecto, sin fallos, del que se habla en los libros de gestión, y aunque conseguirlo sea una utopía, siempre merecerá la pena emprender, en cada ocasión fallida, un itinerario bien direccionado sobre el que avancemos más rápido o más lejos. Además vivimos con el paradigma de aprender a lo largo de la vida.
Este trabajo, dirigido a, Directores Comerciales y de Marketing  (también a  Directores Generales), a Formadores de Vendedores y a Vendedores,  pretende reunir a un grupo de directivos que necesitan:
-          Aliviar su soledad.
-          Serenar los nervios.
-          Rebajar el sentimiento de culpa.
-          Justificar sus acciones.
-          Mejorar la creatividad.
-          Recargar pilas
-          Afrontar desafíos.
-          Distanciarse de la depresión.
Un Director Comercial tiene un problema si alguno de sus Vendedores le dice cosas como las siguientes:
-          “lo he intentado todo”
-          “no puedo cambiar nada”
-          “se me está yendo de las manos”
-          “lo que hago no sirve para nada”
y  si ambos, Director y Vendedor, se refugian en la Isla de la Resignación, el problema se multiplica.
“Cuando avanzar resulta duro, el duro sigue avanzando”. Duro, en el sentido de entrenado para resistir cualquier tipo de adversidades.
Si damos por perdido nuestro poder de influenciar como directivos, nuestra vida profesional pierde mucho de su sentido.
Sospechamos que hemos de cambiar algunas cosas, pero ¿Cuáles? Y sobre todo ¿Cómo?
Si se quiere mejorar se debe estar dispuesto a cuestionarlo todo.
Todos somos eternamente prisioneros de nuestros pensamientos. Es inevitable. Pero ampliemos las paredes de nuestra celda para sentirnos más cómodos.
El presente trabajo sobre el Director Comercial y el Vendedor Multigestor, es un esquema ordenado que muestra las posibles respuestas para responder a las dos preguntas anteriores, dentro del marco de los recursos de una Pyme.
Este trabajo, no es un Mapamundi, que una de Universidad o Escuela de Negocios enseña a manejar a los alumnos de Marketing, con miles de itinerarios posibles, sino que  es un mapa Territorial localizado, dentro del cual una Pyme encuentra  el 95% de sus itinerarios posibles. Su meta es proporcionar una base desde la cual comenzar un proceso, para llegar a convertirse en un buen Director Comercial  y en un buen Vendedor Multigestor, sin perderse por itinerarios dudosos.
 En Zarauz, febrero 2.012
 Juan Mari Iraola

viernes, 19 de agosto de 2011

Alarma, socorro, SOS.


El honrado ciudadano de a pie está alarmado. Se pregunta con estupor qué es lo está pasando. No entiende muy bien lo que se esconde detrás de la jerga de las palabras macroeconómicas: la subasta de deuda soberana, la caída de la bolsa, la burbuja inmobiliaria, el déficit autonómico o del estado, que las farmacias no cobran de la administración, que a los pequeños negocios no se les dan créditos, que nadie sabe decir cómo se reducirá el desempleo, que las pensiones no se sostienen, que aquí qué está pasando y que por qué se está moviendo el suelo. Y siente un gran pesimismo.

La verdad es que no es fácil llegar a entenderlo, pues el tema económico es una madeja muy compleja y muy poco transparente. Además todo se ve según el cristal con el que se mira: rosa, si te pones gafas rosas y azul, si te pones gafas azules. Con lo de las gafas quiero decir, que además de la complejidad y el oscurantismo del tema, hay una batalla ideológica soterrada a la hora de explicar lo sucedido.

Y la batalla ideológica enfrenta a un grupo personas individualistas y mega codiciosas, con otro grupo de personas más razonables, sensatas y solidarias, que aspiran a una mejor vida para todos, a un mayor bienestar, a una mayor seguridad, a una mayor confianza entre todos, a una vida más sostenible para nuestros nietos y sus descendientes.     

En esta batalla está implícita una posición moral, que el capitalismo americano de los últimos 30 años, ha elaborado poco a poco mediante un sofisma, basado en los planteamientos  que Adam Smith hizo en 1776 (hace 235 años).

Un sofisma es un argumento aparentemente verdadero para defender lo falso. Ejemplo: los limones son amarillos, los chinos son amarillos, luego los chinos son limones.

Adam Smith dijo que la búsqueda del “interés individual”, era la mejor forma de asignar los recursos económicos disponibles en un mercado. La llamada ley de la oferta y la demanda que todos entendemos,  mediante la cual, en teoría, se asignan  automáticamente los precios más bajos a los productos del mercado.

El sofisma está en que los mega codiciosos quieren engañar a sus conciencias,  igualando “interés individual” con “codicia”. Adam Smith era un profesor de filosofía moral y nunca dijo que la codicia fuera buena y virtuosa, igual que lo sigue diciendo hoy en día la gente honrada.

El ser humano cuanto más pobre es, más solidario es con los que tienen menos que él, porque sabe cuál es el sufrimiento de la escasez. El ser humano cuánto más rico es, más ansía superar la riqueza de otro más acaudalado que él. Es decir que los pobres juegan al rugby y los ricos juegan al póker, con lo que no hay forma de comparar quién juega mejor, por mucho que todos quieran proclamarse seres humanos “más honrados que el vecino”.

En un magnífico libro muy reciente, de título “CAIDA LIBRE”, Stiglitz, premio Nobel de Economía, nos dice: “La Declaración Universal de los Derechos Humanos contenía derechos tanto de carácter económico como político. […]Muchas personas del Tercer Mundo, pese a ser conscientes de la importancia de los derechos políticos, consideraban que los derechos económicos eran prioritarios. ¿De qué le sirve el derecho a voto a alguien que se está muriendo de hambre? […] Finalmente bajo la administración Bush, EEUU empezó a reconocer la importancia de los derechos económicos, pero este reconocimiento estaba sesgado: lo que reconoció fue el derecho del capital a moverse libremente dentro y fuera de los países, la liberación del mercado de capitales. Otros derechos económicos en los que insistió fueron los derechos de la propiedad intelectual y los de la propiedad en general. Pero ¿Por qué deberían esos derechos de las empresas ser más importantes que los derechos económicos básicos de los individuos, como el derecho de acceso a la salud, a la vivienda y a la educación? […] Estos son los temas básicos a los que la sociedad debe enfrentarse. […] Pero lo que debería quedar claro es que estos temas de derechos no nos vienen dados por Dios. Son construcciones sociales. Podemos pensar en ellos como parte del contrato social que rige nuestra convivencia. […]  Esta crisis ha puesto al descubierto algunas fisuras en nuestra sociedad. […] mientras a los de arriba les ha ido muy bien durante los últimos 30 años, los ingresos de la mayoría de los estadounidenses se han estancado o han bajado. […] Que habrá cambios como resultado de la crisis es indudable. No hay vuelta atrás y no volveremos a estar como antes de la crisis. […]  Los países pobres sencillamente no pueden apoyar a sus empresas de la forma como lo hacen los ricos, y eso altera los riesgos que puedan asumir. Han visto los riesgos de gestionar mal la globalización. […]Hemos visto el peligro. La cuestión es si aprovecharemos la oportunidad para recuperar nuestro sentido de equilibrio entre el mercado y el Estado, entre el individualismo y la comunidad, entre el hombre y la naturaleza, entre los medios y los fines. Ahora tenemos la oportunidad de crear un nuevo sistema financiero que sirva para aquello que los seres humanos necesitan de un sistema financiero; la oportunidad de crear un sistema económico que genere empleos significativos, trabajo decente para todos los que quieran, un sistema en el que la brecha entre los que tienen y los que no tienen se estreche en vez de agrandarse; y, lo más importante de todo, la oportunidad de crear una nueva sociedad en la cual la persona pueda realizar sus aspiraciones y desarrollar todo su potencial, en la que los ciudadanos compartan ideales y valores, en la cual hayamos conseguido una comunidad que trate nuestro planeta con el respeto que sin duda a largo plazo exigirá. Estas son las oportunidades. El peligro real ahora es que no las aprovechemos”.

En su  libro  Stiglitz nos explica la complejidad de lo sucedido y nos dice las “verdades del barquero”,  que ningún político ni banquero nos ha contado hasta ahora, desde que hace tres años entramos en esta crisis, de la que no nos sacarán los que nos han metido en ella tan inmoralmente. Y si no nos lo han contado, han tenido dos razones para ello: o no lo sabían, luego eran unos auténticos incompetentes, o no querían decirlo, luego eran unos hipócritas sin escrúpulos. Y no nos vale queo que defiendan su continuidad e imprescindibilidad, debido a la complejidad y opacidad del sistema financiero y los paraísos fiscales actuales. En ambos casos, estas personas ya no nos sirven ni para la política ni para el sistema financiero venidero.

Tenemos ideales, valores y jóvenes, muchos de ellos indignados con razón. Su mileurismo también ha alimentado los despilfarros del sistema financiero actual.

Tenemos por tanto la hoguera del optimismo encendida para mucho rato. Será costoso y largo, pero, peor no estaremos. El siglo XXI será distinto al siglo pasado, por mucho que les pese a los conservadores asustadizos ante los cambios y a los mega ricos que no pueden gastar sus fortunas ni viviendo más de 100 vidas. Se avecina una nueva moral y un nuevo mundo intelectual, en el que las relaciones inconmovibles y mohosas del siglo pasado han perdido su sentido.

jueves, 21 de julio de 2011

Patas arriba

El mundo está patas arriba.
Hay que ponerlo de nuevo de pie para que pueda seguir andando bien.
Se comenta que hay que "refundar" muchas cosas, p. ej.: el capitalismo, la democracia, la clase política, las religiones, la solidaridad con los hambrientos, el desarrollo sostenible, el respeto con el medio ambiente, los valores humanos solidarios y positivos, la erradicación de los valores negativos que propugnan la corrupción y el abuso sobre el prójimo, las relaciones laborales, la participación real de la persona en sus correspondientes ámbitos colectivos mayores o menores, etc. etc.
Todo ello requerirá una nueva definición de paradigmas y herramientas operativas para el logro de nuevos objetivos, con innovación y creatividad para desprendernos de conservadurismos y temores al cambio.
Un camino largo, pero al fin y al cabo un camino, pues los paradigmas de hace 200 o más años, relativos al capitalismo, la mano invisible de Adam Smith, los mandamientos de las religiones hechos por hombres, los partidos políticos no representativos, los sindicatos, la solidaridad entre personas y pueblos, etc., nos han llevado al callejón sin salida que estamos viviendo hoy y que ya no son capaces de producir el más mínimo avance.
El ser humano- ¿desde hace 3 millones de años?- evoluciona frente a las adversidades. Y ahora también.
Hemos empezado el proceso:
Fase 1.- Reflexionar. Estamos en ello en todos los países y en todas las capas sociales. Algo saldrá de la reflexión de millones de personas.
Fase 2.- Definir los objetivos. En muchos ámbitos los objetivos "humanos" serán socialmente los mismos de siempre, pero habrá que reactualizarlos y redefinirlos.
Fase 3.- Plan de acción. Individual y personal, ya que las magnitudes "macro" solo existen por agregación de las "micro", ya que las "macro"no son una unidad de libre albedrío sino una entelequia matemática prefabricada a posteriori. El avance en el camino es la suma de los miles de pasitos de cada miembro del grupo, siempre en la dirección de avance y no en zig-zag o retroceso.
Fase 4.- Cambiar nuestros comportamientos diarios. No decirnos cada día "hay que" hacer estos o aquello, sino decirnos cada día "hoy que" voy a hacer para cambiar, que pasito voy a dar. ¿En qué ámbitos? En los más próximos y propios, en los de nuestro "día a día" del trabajo, la familia, los amigos, los grupos sociales, etc., cada vez que nos toque comprometernos o responsabilizarnos hasta de lo más nimio.

Empecemos pues por desenredar la madeja y trabajemos cada día con normalidad y compromiso, sin miedo a los cataclismos inesperados. Somos muchos los que respiramos para vivir y no para morir.

jueves, 19 de mayo de 2011

Libro: Anotaciones de un ejecutivo (Lecturas cortas para minutos perdidos)

He puesto a la venta mi libro "Anotaciones de un ejecutivo" que se adquirir bien bajandolo en formato PDF o bien en libro impreso en http://iraola.bubok.com/.
Espero que os divierta mucho y mejore vuestro talento personal.

miércoles, 11 de mayo de 2011

La Arquitectura del Vendedor Multigestor (La AVM)

Vender es una profesión prestigiosa y estimulante que requiere potenciar unas notables habilidades que todavía no se regulan en la enseñanza universitaria o superior y que, para desempeñarlas, hay que preseleccionar a los candidatos válidos y someterles a un continuo concurso de méritos como a cualquier prestigioso profesional de cualquier actividad técnica.

La Arquitectura del Vendedor Multigestor, es el guión ordenado de la carrera de un vendedor a lo largo de su vida profesional.

Como en todas las profesiones, también los vendedores tienen un Cerebro que solo escupe líquido si previamente lo ha absorbido.

La formación de un vendedor tiene grados o niveles que hay que ir superando a lo largo del tiempo y en función del crecimiento de las habilidades personales. Podemos decir que:

El 1º grado o nivel es el de la FORMACION JUNIOR para ventas. En dicho nivel el vendedor aprende las primeras nociones de sus tareas centradas en las diferentes y abundantes técnicas, herramientas y hasta trucos del cara a cara de la entrevista de ventas y las llega a dominar a base de años de experiencia.

El 2º grado o nivel es el de la FORMACION SENIOR para ventas.


En este nivel el vendedor aprende a utilizar el Cerebro Total, que consta de cuatro hemisferios en los que se sitúan respectivamente: la LÓGICA, la ORGANIZACION, las EMOCIONES y la CREATIVIDAD.

Cada uno de estas funciones se aprende a base de diferentes técnicas específicas, en función de las carencias que el vendedor detecta como más adecuadas para aplicarlas sobre el producto, empresa y mercado que atiende.

El 3º grado o nivel es de la FORMACION MASTER para ventas.

En este nivel el vendedor tiene una vocación o necesidad pedagógica importante, o bien porque se dedica a mejorar el talento de los anteriores o dirige equipos Comerciales, de forma que sus objetivos de venta son la suma de los resultados que obtienen los miembros del mismo y debe mejorar la calidad vendedora de estos.

La Arquitectura del Vendedor Multigestor permite por tanto responder sin vacilación a preguntas del tipo:

  • ¿Cómo se puede motivar a un vendedor de 50 años, con 15 de experiencia en la calle y que aún le quedan otros 15 años hasta la jubilación?
  • ¿Con esta crisis, cómo hago que mis vendedores salgan a la calle con las mismas ganas con las que Rafa Nadal entra en la pista en una de sus finales?
  • ¿Con esta crisis cómo hacemos atractiva la tarea de nuestros vendedores? Etc.
Seguiremos ampliando la AVM en próximas comunicaciones.